lunes, 16 de noviembre de 2009

El Perdón

EL PERDÓN

Es una palabra muy sencilla, pero difícil. Difícil cuando alguien te hiere, te traiciona, o te engaña. Estas situaciones se dan, a veces sin querer, a veces con querer, a veces por descuido, pero es real. Muchas veces las personas ni si quiera se dan cuenta de lo que provocan, y otras tantas, nosotros mismos provocamos y alimentamos que la situación empeore.
Para mi, ha sido una palabra difícil en cuanto a su contexto, la puedo decir mil veces, e incluso a veces aconsejo perdonar, si claro, como si fuera tan fácil.
Muchos pensamientos vienen a la cabeza cuando no queremos perdonar, orgullo, rencor, venganza, todo lo que está en nuestras emociones, y que a veces no sentimos controlar.
Pero dentro de esta situación, en mi experiencia personal, he aprendido que el perdón, no lo sentiremos de corazón, mucho menos cuando estamos más heridos y desprotegidos. Sólo hay que decidir perdonar, si, por difícil q parezca, solo hay que empezar a declarar con la boca, que perdonas, aunque se revuelvan mil ideas y el estómago jeje por dentro.  Y otra cosa muy importante es dejarle esa carga a Dios.
Si todos los pensamientos de orgullo, rencilla, contienda, odio no son de Dios. Entonces hay que procurar, por obediencia, desechar, cualquier falta de perdón. Buscar todo lo honesto, todo lo bueno, todo lo de buen nombre, todo lo justo, todo eso son pensamientos de Dios.
A veces oramos por bendiciones y por obedecer la voluntad de Dios. Que todo lo que hacemos en cada área de nuestra vida se ordene, a lo que el tiene planeado, pero una de las cosas que Dios nos pide, es la obediencia, y bueno, esa es la parte difícil, por obediencia, y por un bien posterior, debemos aprender a perdonar. Si, tal vez se pueda decir que es sólo porque nos conviene. Si decidimos perdonar, Dios irá actuando en nuestro corazón, sanando y dando nuevas fuerzas para seguir adelante. Sanando la herida y dando una nueva esperanza de luz. Tal vez con el perdón, no cambies a la persona, ni la hagas entender de lo que te hizo mal, o que te hirió, pero lo más probable, es que tu si te liberes, y que sientas  que lo que hiciste siempre fue de corazón, y de corazón ahora te toca perdonar también.
Lo que suceda con la persona a la que perdonas, entonces lo dejas en las manos de Dios, que el es misericordioso para con nosotros, y que Dios nos ha perdonado mucho más grande ofensa que lo que tu puedas llegar a perdonar, así que no está en tus manos, no te sientes en el trono de Dios, sólo perdona, y Dios hará, Dios aclarará las cosas y las acomodará de acuerdo a su PERFECTA VOLUNTAD.
Decide perdonar, aunque no lo sientas, decide perdonar y habrá grandes recompensas, aún y cuando no las veas a la vuelta de la esquina. Aún y cuando el dolor sea mayor, es parte del proceso, para que Dios actúe en tu vida y se haga fuerte en tu debilidad.