martes, 3 de noviembre de 2009

Los 7 Mantos de José

El día de hoy terminé de leer el libro “Los Siete Mantos de José” de Lydia Chorpening. Vaya que me costó tiempo terminarlo, jeje sobre todo porque estoy leyendo unos 4 libros al mismo tiempo. Pero, llegué a la conclusión que eso no es bueno, ya que no te llegas a enfocar a uno solo, y disfrutar sus hojas y sobre todo el aprendizaje que puede uno tener. En fin, que esta vez lo que me quiero es compartirles en un pequeño resumen lo que este libro expresa entre sus páginas.  Mi experiencia personal es que a través de este libro y mi propia vida, Dios estuvo actuando, estuvo realizando su proceso en mí. No sé si algún día les ha pasado, que de la lectura que realizas, te cae como anillo al dedo, pues, esta vez me ocurrió. Los Siete Mantos de José ilustra la vida de este personaje Bíblico, de una manera y una profundidad, que  pocas veces tomamos en cuenta al leer la historia del comienzo de las tribus de Israel.
La vida de José nos ilustra los procesos por los que pasamos en nuestras vidas, al tratar de realizar un sueño, es decir, cumplir el propósito que Dios tiene con nosotros.  Las vestiduras que vamos adquiriendo a medida que avanzamos en nuestra madurez, caminando con Dios.
El primer manto que José tuvo durante su vida, fue el MANTO DE JUSTICIA, este se refiere a aquella decisión que tomamos de aceptar nuestra salvación en Jesucristo. Es aquel manto que nos ponemos por fe sobre nuestro corazón.  Es la certeza de saber que tenemos de nuestro lado la gracia y misericordia de Dios.  Tenemos promesas que vienen de Dios, pero la mayor parte de ellas tenemos que pelear en oración, como seres espirituales para que se cumplan.  Nuestros ojos deben estar puestos en Dios para alcanzar nuestro verdadero propósito, lo cual nos llevará a llenar el vacío de nuestro corazón y ser gozos.  Asegurarnos de que como dice en Isaías 61:10 “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.” (RV). Así como Jacob instruía a su hijo amado José sobre los hechos que dios había realizado a los antepasados y las bendiciones que había proclamado para su descendencia. José fue enseñado desde pequeño a portar el MANTO DE JUSTICIA.  (Romanos 4:19-22)
El segundo manto de José es el MANTO DE COLORES que Jacob le dio a José como distinción. Tal vez esta distinción fue muy temprana para la juventud de José, así como los sueños que Dios le dio a José en ese tiempo. Muchos de nosotros tenemos promesas que se nos dan a temprana edad, pero debida a nuestra inexperiencia y tal vez todo ese ímpetu de juventud, tomamos decisiones equivocadas, aunque haya sido una clara palabra de Dios, un sueño de Dios, o una promesa de Dios. Le pasó a José que siendo joven soñó que alguna vez sus hermanos se pondrían de rodillas ante él. Este sueño, mal encauzado y alimentado por el favoritismo de su padre Jacob, llevó a José a tener cierta parte de orgullo muy dado entre nosotros los jóvenes, que pensamos saberlo todo. La túnica de colores es una bendición y distinción especial que le dio Jacob a su hijo José que incomodaba a sus hermanos. José era el que realizaba reportes de todo lo que hacían sus hermanos, y esta posición lo hacía especial. El MANTO DE COLORES, también es dado a nosotros por Dios, para decirnos cuanto nos ama y decirnos que somos sus consentidos, pero debemos ser humildes para entender esta bendición. Requiere responsabilidad de parte de nosotros, una visión, muchas veces no sólo sirve para declarar alguna promesa en el futuro, y mucho menos significa que se realizará de manera inmediata. Dios dará su tiempo y nosotros debemos pedir sabiduría para cumplir con ella.  (Génesis 37:1-11)
El tercer manto  de José se da a través de lo que vivió después que sus hermanos lo vendieron a los Egipcios, durante este tiempo sucede que se da el proceso de refinamiento. Si, ese que nos duele y que no quisiéramos pasar por el jamás. Es el que es necesario para que veamos nuestros sueños cumplidos como no lo hubiéramos imaginado. Muchas veces pensamos que este proceso nos lleva al final, nos hacemos millones de preguntas de cuándo acabará. Puede ser muy doloroso y sobre todo, en mi experiencia está lleno de preguntas. En este proceso, debemos buscar el rostro de Dios, y nos enfrentamos a una lucha interna de lo que Dios ha prometido y lo que realmente vemos que sucede, porque no vemos más allá de nuestra situación. Este es el momento de deshacernos de las ataduras del alma y de las maldiciones y auto maldiciones que cargamos en nuestros hombros. Fortalecernos en Dios y seguir adelante.  Estos momentos son de lucha espiritual, nuestros pensamientos, nuestro corazón, nuestros sentimientos entran en verdadera confrontación por sobrevivir y salir victoriosos. Buscar nuestra verdadera identidad, quienes somos en Cristo Jesús y no dejarnos abatir por lo que la gente nos dice que somos.  José en estos momentos de contienda consigo mismo, le es puesto la vestidura de esclavo. ¿Cuántas veces nos volvemos esclavos de nuestros propios pensamientos? Esclavos de nuestro corazón, de lo que nos dicen otras personas, de lo que nos hacen sentir, de todo eso nos podemos volver esclavos, y muchas veces no encontramos la salida.  (Génesis 39:1-20)  Hay que imaginar a José con su orgullo al tener el manto de colores, ahora vistiendo su vestimenta de esclavo. ¡Auch! Creo que eso duele. Ahí comienza la lucha con nuestro propio egoísmo y nuestra posición que tal vez de alguna forma logramos, el fuego refinador se hace presente y Dios comienza actuar en nosotros, en nuestra formación.  (Romanos 5:3-5) En esta etapa es cuando José se enfrenta a la esposa de Potifar, y ella le arranca su túnica de siervo, esto se refiere a la pureza y de corazón con la que José al ser tentado eligió cumplir. Después de este hecho, José es metido a la cárcel, a pasar de nuevo por un proceso de refinamiento máximo. José elige ser íntegro y puro, no importando lo que le costaría enfrentar: la cárcel.
En la cárcel vuelve a tener una nueva vestimenta, que es la de prisionero. ¿Cuántas veces nos hemos sentido prisioneros? En diversas situaciones, pensamos que la tormenta ha pasado, y aún pasamos por el último retoque de fuego, donde creemos que no podremos más, y comenzamos a depender de Dios totalmente. En este proceso José aprende a buscar el rostro de Dios a pesar de su adversidad, se confrontan los hechos, contra las promesas y lo que en realidad sucede, desde la perspectiva de Dios, sus planes perfectos. Es necesario que en nuestras propias vidas aprendamos a salir de nuestras prisiones que nos atan y no nos dejan avanzar. Podemos ser libres a pesar de todas las ataduras, maldiciones que nos puedan decir, nosotros elegiremos ser libres y poner nuestros ojos en lo alto, esperando con certeza las promesas que Dios algún día nos hizo.  (Génesis 39:20-23)
La vestimenta de transición, se refiere a la que José se pone, después de haber recibido de nuevo su don de interpretación de sueños, de nuevo pone en práctica este regalo de Dios, la cual será la llave para su salida de la cárcel. El estará confiado y esperando a esta oportunidad, sirviendo fielmente en lo que le ha tocado realizar dentro de la cárcel. Todos esos conocimientos que José adquirió durante este tiempo de prueba, se convierte en un excelente administrador. Sólo se requiere un día para pasar de ser un prisionero a llegar al palacio a cumplir con ese sueño que Dios ha estado trabajando en él. (Génesis 41:14)
El Faraón ha tenido sueños y han mandado llamar a José para que los interpretara, de esta manera, José se ve favorecido y todo ese tiempo de preparación se ve recompensado al volverse la autoridad máxima después del Faraón para administrar los 7 años de abundancia y los 7 años de escases.  Diligentemente José cumple con la administración de estos años, por la gracia de Dios. El faraón lo reconoce como hombre de Dios y le da una nueva vestimenta, un MANTO REAL  DE AUTORIDAD. Este manto es el mismo que Dios nos da, la autoridad para llevar su palabra, para esparcirla, es la autoridad que Dios da como reconocimiento a los que creen en Él.
Finalmente José recibe la visita de sus hermanos, es confrontado con todos esos sentimientos con los que tuvo que luchar, cuando lo separaron de su padre, el aprendió a perdonar siendo esclavo y prisionero, y comprendiendo que al final, el estaba hecho para ser parte de la salvación de su pueblo, para tener comida suficiente para que ellos no se murieran de hambre.  ¡Cuánta sabiduría se necesita para reconocer que lo que ocurre no es en vano!, y que lleva una finalidad, conforme a los propósitos de Dios. José después de esto ve sus sueños cumplidos y finalmente tuvo la oportunidad de pasar un tiempo con su padre que tanto amaba.
José terminaba con el último manto, su manto de luto por su padre, pero esto refleja humildad, de poder llorar y ser sensible al amor que existía entre el y su padre, Jacob. La enseñanza más grande que podemos tener en esta historia es la Gracia de Dios, su infinito amor, su fidelidad, como nos prepara, nos refina y nos lleva a algo más grande de lo que pudiéramos nosotros mismos imaginar.
Jacob termina bendiciendo a José en Génesis 49:22-26 un perfecto ejemplo de un proceso de refinamiento: 
Génesis  49:22-26 (Reina-Valera 1960)
 22 Rama fructífera es José,
    Rama fructífera junto a una fuente,
    Cuyos vástagos se extienden sobre el muro.
 23 Le causaron amargura,
    Le asaetearon,
    Y le aborrecieron los arqueros;
 24 Mas su arco se mantuvo poderoso,
    Y los brazos de sus manos se fortalecieron
    Por las manos del Fuerte de Jacob
    (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel),
 25 Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará,
    Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá
    Con bendiciones de los cielos de arriba,
    Con bendiciones del abismo que está abajo,
    Con bendiciones de los pechos y del vientre.
 26 Las bendiciones de tu padre
    Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores;
    Hasta el término de los collados eternos
    Serán sobre la cabeza de José,
    Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.
Debo reconocer que este proceso en lo personal me ha costado mucho trabajo, sobre todo en mi proceso de refinamiento, el perdonar ha sido un tema que he estado aprendiendo mucho, las tribulaciones y la fe, sin embargo, sigo aferrándome a la palabra de Dios a las palabras, promesas y sueños que Dios me dio en un principio. Y a pesar que mi alrededor dice lo contrario, que los hechos dicen una cosa, yo sé que en los planes de Dios, la verdad es otra. Y es lo único que me llega a consolar y que Dios vuelve a darme fuerzas como las águilas para sobrevolar la tormenta y no volverme prisionera de mi propia mente, sentimientos .
Comparto este libro porque aprendí mucho de él y espero que se den la oportunidad también de leerlo. Aunque como siempre, mi recomendación es primero, leer la Biblia.
¡Bendiciones!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la publicación. Fue de mucha bendición a mi vida. Jehová prospere tu camino.

Edgardo dijo...

E. Ortiz

Jarla: He estado estudiando la vida de José en estos últimos días y me parece muy buenos tus comentarios. Gracias por la referencia del libro. Otro muy bueno es el escrito por Charles Swindill (José).

Bendiciones.

Edgardo dijo...

Sorry! Charles Swindoll es el autor.

Anónimo dijo...

Gracias,
Me reconfortó, lo busqué y por esas "Dioscesades" no casualidades, llegué aquí. Paso por prueba y me alentó este artículo. Tengo un hijo en prisión y otro con cáncer, pero aún sigo confiando een que Dios sabe lo que hace..

Gracias y Bendiciones

Jarla dijo...

¡Gracias a todos por leerme y por sus comentarios! =D